El Observatorio


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Ponente D. Armando Bogonéz Pelaez


Como Vds. saben, el motivo de esta charla es la revalorización de las pensiones. Aunque la revalorización de este de este año tiene algunas novedades, en general es muy similar a la de otros años porque la mecánica está fijada en la Ley General SS. Las pensiones se revalorizan para mantener su poder adquisitivo, de manera que si el IPC sube un 2% se suben el 2%, y si subiera el 5% se subirían el 5%.

Se trata de un derecho reconocido en Ley y no de una potestad del Gobierno. El gobierno, sea del color que sea, está obligado a preservar ese derecho, fruto de los Pactos de Toledo suscritos en 1997 por los partidos políticos y los agentes sociales. Lo que si puede un gobierno u otro es mejorar ese derecho, subiendo o mejorando más unas pensiones que otras: las pensiones más bajas, por ejemplo.

Pero antes de profundizar en la subida de este año, a mí me parece que sería conveniente explicar en que consiste nuestro sistema de pensiones, en primer lugar porque muchas personas confunden con frecuencia las diferentes partes que lo componen: la parte contributiva y la no contributiva, y en segundo lugar por el valor que tiene en si mismo un sistema público de protección social como el nuestro basado en la solidaridad entre generaciones.

Respecto de las dos modalidades, la contributiva es la que afecta a las pensiones y prestaciones de quienes trabajan o trabajaron, y la segunda, en la que se engloban las pensiones no contributivas, la asistencia sanitaria de carácter universal, los servicios sociales, etc., a las personas que están en situación de necesidad pero que al no haber cotizado, o haber cotizado menos de lo que se exige en cada caso, no tienen derecho a las prestaciones contributivas.

Yo de lo que vengo a hablarles, sobre todo, es de las pensiones contributivas, con independencia de que también podamos hablar sobre el resto.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que nuestro sistema de Seguridad Social es una de las 4 patas de una especie de tejado de protector que es lo que se llama Sistema de Bienestar Social, que comprende las ayudas para vivienda, la educación, la salud y las pensiones.

Centrándonos en las pensiones de modalidad contributiva, que es el motivo de esta charla, debemos saber que el modelo español - porque hay otros - es bastante similar al de nuestro entorno, al que se da en casi todos los países europeos, y en el que los fondos son administrados por los Estados, unos con mayor capacidad que otros en función de su propia riqueza y de su evolución histórica.

Nuestro modelo responde al principio de reparto, de base solidaria, de manera que los trabajadores activos de hoy sostienen a los pasivos - pensionistas -, que fueron a su vez los que aportaron cuando trabajaban para sostener a los que entonces eran pensionistas. Cada generación es solidaria con la anterior: quienes ahora trabajamos estamos pagando con las cotizaciones a la Seguridad Social - aportadas por trabajadores y empresarios -, las pensiones de nuestros padres. Esperamos que otro tanto hagan nuestros hijos cuando nosotros lleguemos a la edad de jubilarnos, o cuando se nos reconoce una pensión de Incapacidad, etc.

Este intercambio se produce anualmente: cada año entran las cotizaciones en la caja y de ella salen los fondos para pagar las pensiones. Hasta hace unos pocos años, hasta los Pactos de Toledo, el saldo anual de la caja quedaba a 0; el sobrante, si lo había, lo recuperaba el Estado para cubrir otro tipo de necesidades. A partir de los Pactos de Toledo se crea un fondo de reserva de que acumula año a año una parte del saldo positivo de la caja, para poder cubrir el pago de las pensiones e caso de surgir algún tipo de problema.

Actualmente, el fondo de reserva acumula alrededor de 31.000 millones de euros, más de 5 billones de las antiguas pesetas, que serviría para pagar alrededor de seis mensualidades del total de las pensiones. Esto nos puede dar una idea de la magnitud económica del sistema.

Es fácil entender entonces que, para que se puedan seguir pagando las pensiones y no tengamos problemas de deudas, tiene que entrar en la caja al menos lo mismo que se ha de gastar. Cuando, afortunadamente, aumenta la esperanza de vida y nuestros padres viven más, es un riesgo para la caja de las pensiones que haya mucho paro o que quienes trabajan no coticen. Es bueno que haya mucha gente cotizando y que lo haga por buenos salarios; es bueno también que lo extranjeros vengan a nuestro país a trabajar y que coticen, porque están ayudando a mantener nuestro sistema de pensiones que también será el suyo.

Pero al mismo tiempo, nuestro sistema es solidario en otro sentido, al producirse una redistribución de rentas: el que gana más cobrará más pensión pero en una proporción relativa, al existir un tope de cotización y un tope máximo de pensión inferior al anterior. Al final, las aportaciones de los que más ganan sirven para mejorar las pensiones de los que gana menos.

Otros modelos de pensiones apuestan por el sistema de capitalización de carácter privado, que se sustenta en el ahorro individual, de manera que cada cual recibe una pensión en función de los beneficios que sus aportaciones hayan producido al cabo del tiempo. También hay sistemas mixtos en los que el Estado gestiona una parte obligatoria dejando el resto a capitalización o ahorro individual, y complementarios en los que una parte de la cuota se pone voluntariamente en Mutualidades o Cajas profesionales.

La bondad del sistema de reparto reside en que protege a los más débiles, a los que obtienen menos ingresos y por tanto tiene menos posibilidad de capitalizar, a los que pueden estar en situaciones de riesgo, ante el desempleo, etc. promoviendo la solidaridad y la cohesión social.

Hablaba al principio también de otra parte de nuestro sistema, el de modalidad no contributiva. A diferencia del contributivo, esta otra modalidad no se financia con cotizaciones sino con impuestos generales. Podíamos decir que se trata de un sistema universal o asistencial porque con el se trata de dar cobertura a aquellas situaciones de necesidad que carecen de medios para cubrir esa necesidad. Comprende fundamentalmente las pensiones no contributivas de jubilación e invalidez, la asistencia sanitaria universalizada, y todo lo que tiene que ver con los servicios sociales: residencias, viajes, las previsiones de la Ley de Dependencia que ahora se está debatiendo, etc. La gestión de todas estas prestaciones esta transferida a las Comunidades Autónomas.

Otro de los efectos de los pactos de Toledo es la separación de las fuentes de financiación, como medida para contribuir a la estabilidad del sistema de pensiones en su modalidad contributiva. De ahí que se pagan también con cargo a los impuestos generales la asistencia sanitaria contributiva y la asistencial, así como los complementos a mínimos de las pensiones contributivas. Estos últimos sirven para complementar la cuantía real de la pensiones contributivas cuando está por debajo de la que cada año se fija como cuantía mínima en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. En relación con este tema, sería conveniente que valorásemos y tuviéramos en cuenta la importancia de los impuestos si queremos que nuestro sistema de Salud y las pensiones tengan unas prestaciones dignas.

Por último, y volviendo ya a la cuestión principal de esta charla, la revalorización de las pensiones, informarles que el incremento de las mismas para 2006 ha sido con carácter general del 2% sobre la cuantía mensual real de la pensión en diciembre de 2005, excluido el complemento a mínimos en quien lo tuviera reconocido. El incremento es resultado de la previsión de inflación que hace el Gobierno para 2006. Si esa previsión resultara inferior a la que luego se produjera, el gobierno estaría obligado a revisar la subida de las pensiones incrementando el porcentaje en la diferencia correspondiente, y abonando una paga adicional por las 14 pagas mensuales que se han visto afectados por la perdida de poder adquisitivo.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido durante el año 2005, y lo que suele ocurrir habitualmente cada año, por eso, además del incremento de las pensiones en el 2% que he señalado, se han incrementado en un 1,4% más, que es la diferencia entre el IPC previsto y el real. Consecuentemente, a quienes ya eran pensionistas en diciembre de 2004, no a quienes la han empezado a cobrar en 2005, se les ha abonado una paga que compensa la diferencia señalada.

Por otra parte, y esta si que es una novedad y una decisión como tal del Gobierno, este año se han aprobado incrementos superiores para algunas pensiones, que van desde el 6,4 por 100 al 8 por 100. Las pensiones mínimas de jubilación e Incapacidad Permanente con cónyuge a cargo subirán el próximo año un 8 por 100; el mismo tipo de pensión sin cónyuge a cargo, un 6,4 por 100; las pensiones no contributivas y las pensiones del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez un 4,4 por 100.

También es novedad que las pensiones de Incapacidad Permanente Total "Cualificada" con edad entre sesenta y sesenta y cuatro años queda afectada por el complemento a mínimos; que se contempla un nuevo complemento por mínimos para las pensiones de orfandad para beneficiarios menores de 18 años, con minusvalía igual o superior al 65%; o el incremento de un 5,57% en las prestaciones familiares para hijos con minusvalía mayores de 18 años.

Es muy posible que a quienes están percibiendo pensiones mínimas, o del SOVI, o no contributivas, las cuantías reconocidas, pese a su incremento, les parezcan claramente insuficientes dado el coste actual del nivel de vida. Seguramente tienen razón. Pero teniendo en cuenta que el sistema, en su conjunto, es fruto de un delicado pacto social entre lo que ponemos en la caja y lo que sacamos de ella, tendremos que ser muy cuidadosos a la hora buscar soluciones para mantenerlo e incluso mejorarlo. El compromiso nos afecta a todos.



Para más información en la página de la Seguridad Social